Mi nombre es María Jurado y soy artesana profesional desde hace más de quince años.

Empecé a desarrollar mi vocación de artesana desde muy temprano. Nieta de artesanos, mi abuelo era talabartero y mi tío-abuelo espartero, mi padre sabía trabajar el palmito (pleita) y la enea, y mi madre “cosía para la calle” (término que hace referencia a las mujeres que cosían en sus casas prendas que recibían ya cortadas de modistas o sastres).

Sin embargo estudié Ciencias Biológicas y me dediqué a la enseñanza durante diez años. La muerte de mi padre supuso un punto de inflexión en mi vida y dejé mi trabajo para empezar una trayectoria profesional en el mundo de la artesanía, que me ha traído hasta aquí.

Realicé numerosos cursos de aprendizaje, cosa que continúo haciendo, además de impartir talleres en colegios y por cuenta propia, transmitiendo, sobre todo, mi pasión por la creación y la satisfacción que produce el proceso artesanal, desde la concepción de un producto hasta su acabado, poniendo todo mi saber hacer en cada uno de los detalles.

He participado en desfiles, mercados, exposiciones, coloquios y jornadas, pero mi pasión se centra en la labor del día a día en el taller, investigando nuevos diseños, técnicas y  productos, intentando que mis creaciones evolucionen y sean frescas y novedosas.

Mi trabajo lo baso en la calidad de los productos empleados, poniendo especial atención en la elección de los tejidos, cien por cien naturales, de los tintes y de las técnicas utilizadas, buscando la mayor sostenibilidad posible. Con las telas obtenidas confecciono de manera cuidada y poniendo especial atención en el detalle mis creaciones, desde pañuelos, chales o fulares, prendas de vestir como blusas, camisas, caftanes y abrigos, hasta bolsos, mochilas y bandoleras. Siempre busco la funcionalidad, la confortabilidad y la originalidad.